Gracias a Miraye, me concentro en mis sesiones sin perder tiempo con lo administrativo. Todo está centralizado: facturas, contratos, clientes.

Antes de Miraye, pasaba mucho tiempo gestionando mis contratos, facturas y clientes en diferentes herramientas. Era muy laborioso y me apartaba de mi verdadero trabajo: acompañar a mis clientes. Con Miraye, tengo todo en un solo espacio: mis sesiones, mis pagos, mis documentos. La interfaz es clara, mis clientes están encantados de encontrar fácilmente su información y yo gano serenidad. Es exactamente la oficina virtual que me faltaba.
Mi perfil certificado en Miraye me ha dado una verdadera visibilidad. En pocas semanas, he podido desarrollar mi clientela y reforzar mi credibilidad.

Como coach, encontrar nuevos clientes cualificados es siempre un desafío. En Miraye, mi perfil certificado me ha permitido ganar visibilidad desde las primeras semanas. Los filtros de búsqueda y la insignia de certificación me dan una credibilidad inmediata. Ya he firmado varios acompañamientos gracias a la plataforma, sin tener que prospectar. Para mí, es mucho más que un simple directorio: es un escaparate profesional que me abre oportunidades concretas.
¡Por fin una plataforma pensada para los coaches certificados! Entre la comunidad, la conexión y las herramientas integradas, ¡es exactamente lo que necesitaba!

He probado varias plataformas, pero Miraye es la primera que realmente ha pensado en los coaches certificados. No solo se trata de poner en contacto: también hay una comunidad activa, herramientas integradas y un entorno multilingüe que me permite trabajar con clientes de diferentes orígenes. Tengo la sensación de formar parte de un ecosistema que valora mi profesión y me ayuda a crecer junto con mis clientes.
El espacio cliente integrado simplifica todo: mis clientes encuentran fácilmente sus sesiones y documentos, lo que profesionaliza mi práctica

Lo que aprecio particularmente de Miraye es el espacio cliente. Mis clientes pueden encontrar todas sus sesiones, sus documentos e incluso los contratos firmados. Esto profesionaliza enormemente mi actividad y simplifica la comunicación. En lugar de enviar correos dispersos, comparto todo directamente en su espacio personal. Mis clientes ya me han dicho que se sienten mejor acompañados y más organizados gracias a esto. Es un verdadero plus para reforzar la relación de confianza.
Todo está centralizado: sesiones, documentos, objetivos. Ya no pierdo el hilo entre una cita y otra.

Lo que más aprecio de Miraye es la claridad. Tengo un espacio personal donde encuentro mis sesiones, notas importantes, documentos compartidos y ejercicios. Antes, todo estaba repartido entre correos, mensajes y archivos, y al final olvidaba cosas o lo posponía. Ahora puedo releer los puntos clave cuando lo necesito, seguir mis acciones y llegar a la sesión mejor preparada. Eso cambia por completo mi implicación: me siento más organizada, más responsable de mi progreso, y el acompañamiento es más fluido. Es simple, pero marca una verdadera diferencia en la continuidad.
Elegí a mi coach por criterios concretos, no solo por intuición. Me ahorró muchísimo tiempo.

Con Miraye no tuve que “probar a ciegas”. Los perfiles son claros y detallados, y puedo filtrar por temática, idioma y estilo de acompañamiento. Buscaba algo estructurado y orientado a resultados, y pude identificar rápidamente al coach adecuado. Eso me evitó semanas de búsqueda e intercambios innecesarios. Una vez elegido el coach, todo es sencillo: se sabe a dónde ir, qué hacer y el acompañamiento empieza con un marco claro. Sentí que entraba en un proceso serio, no en una conversación vaga.
Cero fricción: reservo un horario, queda confirmado y avanzo con tranquilidad.

Lo que me convenció fue la simplicidad. Pido cita fácilmente, pago y todo queda confirmado sin intercambios interminables. Cuando ya estás bajo presión, la logística puede convertirse en un gran freno. Aquí no necesito insistir, buscar enlaces ni gestionar correos dispersos. Recibo recordatorios, sé exactamente cuándo y cómo será la sesión y puedo concentrarme en mi objetivo: recuperar un ritmo más saludable. Es una experiencia limpia, clara y refuerza mi confianza en el acompañamiento.
No “empiezo de cero” en cada sesión: todo se sigue y se registra, y mantengo el impulso.

Me sorprendió la calidad de la experiencia del lado del cliente. La videollamada es simple y, sobre todo, todo el seguimiento está en un mismo lugar: documentos, objetivos, ejercicios, puntos clave. Eso da un marco muy profesional y me ayuda a mantener la constancia. Antes hacía una sesión y luego lo dejaba caer durante dos semanas. Ahora puedo releer, retomar mis acciones y mantener el rumbo. Me siento mejor acompañado porque veo mi avance y sé en qué trabajar. Al final, las sesiones son más eficaces y el progreso más tangible.