Una oferta vaga atrae consultas vagas: prospectos que no saben si usted puede ayudar, regateo interminable sobre el precio y sesiones donde el objetivo cambia cada vez. Estructurar la oferta no es «limitarse»: hace que su valor sea fácil de leer para los clientes adecuados.
Cinco bloques de una oferta clara
- Para quién: perfil, situación o reto (un núcleo de público claro sin pretender abarcar a todos).
- Para qué: resultado esperado con palabras del cliente, no solo el nombre de su método.
- Cómo: formato (video, presencial), ritmo, duración típica de sesión, herramientas si las hay.
- En qué marco: número de sesiones, duración del acompañamiento, qué está incluido (p. ej. soporte entre sesiones o no).
- Qué no es: límites éticos y alcance—útil para evitar confusiones (coaching ≠ terapia, ≠ hacer el trabajo por ellos).
Servicios con nombre en lugar de un coaching genérico «totalmente a medida»
Aunque adapte detrás del telón, los títulos de servicio («Revisión de carrera — 6 sesiones», «Preparación de entrevistas», «Liderazgo de equipo remoto») ayudan a imaginar el encaje. Puede mantener «Coaching personalizado» para el resto, pero evite que sea su única línea.
Paquetes vs sesión suelta
Los recorridos (packs) favorecen compromiso y seguimiento; una sesión única o de descubrimiento reduce la fricción para indecisos. Indique qué aporta cada opción (p. ej. descubrimiento = marco y decidir si continuar, no transformación completa en 45 minutos).
Alineación con su ética
Evite promesas de resultados irreales. Precise que el coaching se basa en la coresponsabilidad: usted aporta marco, método y exigencia amable; el cliente actúa en su vida.
En Miraye
Complete sus servicios con títulos claros, una descripción que refleje los bloques anteriores y huecos coherentes con lo que vende. Siguiente paso: fijar sus tarifas, un perfil que convierta y conseguir sus primeros clientes.